Lluvia
Cuando vuelva a nacer, amada mía
me reencarnaré en lluvia, y cada día
que tú quieras pasear bajo mi manto
lloveré sobre ti, mi dulce encanto,
y mojaré tu cuerpo tan amado
resbalando en tu piel, anonadado
deshaciéndome en gota asimilada
para entrar suavemente en esa vida
que es la mía, sé bien que no soy nada
sino aliento de amor en tu mirada.
Yo seré de ese modo una bebida
que bebas en el cuenco de tu mano 
y evites nunca más estar sedienta
tú sabrás que soy yo que me derramo,
correré por tu sangre que calienta
mi frío a través de la distancia.
Y haré cierto aquél sueño de mi infancia
aquél en que dos seres se fundían:
como en agua, se hacían confianza
y al fin dos corazones desbordados
decidían llover entusiasmados
en dos ríos que en mar se reunían.
Lluvia, río, mar... y nube
Nube, lluvia, río... y mar
sin duda volveré a estar
dentro de ti, donde estuve
el tiempo en que amarte pude 
y tú me quisiste amar.