Serventesio, cuarteto, pie quebrado...
Me pregunto el por qué de esa manía de buscarle los cinco pies al gato digo yo que será la mente mía, y su loca tendencia al desacato.
Ahora, por ejemplo, un serventesio me ha dado por seguirlo de un cuarteto, la razón de esa idea, en mi coleto, es, de nuevo, jugar, a cualquier precio.
¿por qué no hacer lo mismo... con las normas respetadas, si de ellas saco el fruto? Es quizás, con las formas, jugando a torear, que yo disfruto.
Confieso sin el mínimo decoro ser muy poco valiente, ese toreo: astutamente veo pocos males, aunque me coja el toro.
Lo que serían daños personales -supuesto que en el ruedo las cornadas son fallos garrafales en las rimas, acentos y monadas-
son daños, en verdad, muy soportables consiguiendo no involucrar el ego, sabiendo que es un juego, y que son mis lectores...tan amables.
Dejaré el pie quebrado al despedirme que es más fino y elegante caminar sin cojera al llegar; también al irme, (cojeando tampoco quise entrar)
Pie quebrado, cuarteto, serventesio... Se os inventó buscando la hermosura, sin pensar que algún que otro caradura os usara en parir un adefesio.