Serventesio, cuarteto, pie quebrado...



Me pregunto el por qué de esa manía
de buscarle los cinco pies al gato
digo yo que será la mente mía,
y su loca tendencia al desacato.
Ahora, por ejemplo, un serventesio
me ha dado por seguirlo de un cuarteto,
la razón de esa idea, en mi coleto,
es, de nuevo, jugar, a cualquier precio.
¿por qué no hacer lo mismo... con las normas
respetadas, si de ellas saco el fruto?
Es quizás, con las formas,
jugando a torear, que yo disfruto.
Confieso sin el mínimo decoro
ser muy poco valiente, ese toreo:
astutamente veo
pocos males, aunque me coja el toro.
Lo que serían daños personales
-supuesto que en el ruedo las cornadas
son fallos garrafales
en las rimas, acentos y monadas-
son daños, en verdad, muy soportables
consiguiendo no involucrar el ego,
sabiendo que es un juego,
y que son mis lectores...tan amables.
Dejaré el pie quebrado al despedirme
que es más fino y elegante caminar
sin cojera al llegar; también al irme,
(cojeando tampoco quise entrar)
Pie quebrado, cuarteto, serventesio...
Se os inventó buscando la hermosura,
sin pensar que algún que otro caradura
os usara en parir un adefesio.