Romance del aprendiz de poeta

Esta es la muy triste historia
de un aprendiz de poeta.
Pluga al Señor de los cielos
sirva de enseñanza y lema
a malhadados empeños
de bardos, cabezas huecas,
de rapsodas y juglares:
ser dueños y proxenetas
de la palabra, sumisa
a intentos de sometella.
.
Empiezo pues el romance
donde la historia comienza:
Hubo nombre Rafaelillo
el hijo de una tendera
de cuyas cuitas y andanzas
existe alguna leyenda
en los pueblos de Castilla,
que lo parió la Inés Zea.
Y quiso la suerte aciaga
que tal parto sucediera
en el, mal llamado de oro,
siglo en que Lope de Vega,
Gracián, Góngora, Cervantes,
Quevedo y Lope de Rueda
conseguían gloria y fama
la palabra haciendo bella.
Tan cerca el Corral de Almagro
se encontraba de la tienda
en que Inés y Blas vivían,
que aun siendo niño de teta
Rafael, desde su cuna,
de Alcalde de Zalamea
rumores oía en sueños;
y a la luz de la candela
con cuyas sombras dormía
nubes de onomatopeya,
de hipérbaton solideces,
de alegorías inciertas,
sinécdoques, metonimias,
anáforas y etopeyas,
pleonasmos y metáforas,
tenían en duermevela
los sueños del tierno infante
Y en esa extraña manera
creció aquella criatura,
y fue tan grande secuela
la que su infancia dejó
que, si su madre una armella
ofrecía a algún cliente,
era incapaz, el chavea,
de quedar quieto y callado
decía "la armella fuera
mi corazón dolorido
transido por la certeza
del vacío que, insondable,
llena mi existencia entera
al negar tenaz mi sino
de la musa emprenta o huella"
De tal guisa hablaba el niño
y su padre, sin rudeza
que el cariño le impedía,
le advirtió, usa cautela,
mi niño, que son muy brutos
los mozos de la ralea
que en este lugar se da
y si te oyen en la escuela
hablar tan culto y florido
por ingrato que parezca
te correrán a gorrazos...
la envidia, hijo, es muy fea
y el ignorante ante el sabio
muestra desprecio y bajeza.
Contenía, así, el muchacho
una y otra vez la lengua;
silencioso le llamaban
y él bajaba la cabeza.
Pero un día en que los hados
jugaban a armar tormentas,
en ellas perdió la vida
(con un rayo en la sesera)
el anciano profesor.
Venerable y firme testa
vino a ser sustituido
por bellísima maestra.
La su cara tan fermosa
su mirada tan sincera
los sus labios pura gula
de roja y húmeda fresa
la figura cimbreante
cual delgada, alta palmera,
que Rafaelillo impulsivo
no pudo evitar, al vella,
clamar para sus adentros
(pero el grito salió afuera)
"Vive Dios, si en el Parnaso
Zeus viera tu belleza
de deidades lo limpiara
desde Afrodita a Atenea;
ni Artemisa ni las musas
ni la vengativa Hera
soportaran verse al lado
de tan serena belleza"
Por entonces, el manteo
en las tierras de Castella
era práctica corriente
importada de la vega.
Y se vio Rafaelillo,
terminada la su arenga,
manteado hasta las vigas
del techo de la su escuela
con tal fuerza y convicción
que llegó a cruzar las tejas
y salió luego rodando
hasta que al patio cayera.
Quebráronse sus costillas
y rompióse las dos piernas
que muy alto era el tejado
y dura estaba la tierra.
A su casa lo llevaron
en una vieja carreta
y exclamó su padre al verle
no es que no te lo advirtiera.
Inés, triste y compungida,
después que escuchó la gesta
concluyó que al no poder
devolverlo a la placenta
la única solución
( se mostró de mente abierta)
era cerrarle la boca
al aprendiz de poeta
hasta que, habiendo Internet,
sin riesgos tal vez pudiera
oculto tras un apodo
sin ir jamás a Valencia
manteniendo anonimato
con sólo escritas respuestas
continuar haciendo el indio
y escribir lo que quisiera.
Romance del aprendiz de poeta (II)
Con lo que ya se ha explicado
ha de entenderse por fuerza
el alivio y la alegría
del hijo de la tendera
el día que al lugar llegó
un tal Don Guillermo Puertas
que, sin jactarse de hidalgo
puesto que hidalgo no era,
habló en cambio con mesura
de la red, el chat, la plena,
libre comunicación
en un mundo cuyo lema,
sofware y hardware sumisos,
era una ventana abierta.
Y sintió Rafaelillo
alivio grande en su pena
al saberse un eslabón
que sin perder calma y flema
limitando su función
a quien para sí no espera,
hacia eslabones siguientes
correría la cadena.
Buscóse pues una moza
con la cual seguir la fiesta
de genes que se transmiten
y manías que se heredan
confiando en que el futuro
pariera un Guillermo Puertas
que a un Rafael venidero
hiciera verdad quimeras.
Y descubrió el muy mezquino
para su pasmo y sorpresa
que la su forma de hablar
tan atacada en la escuela
resultaba grata y dulce
a mujeres y mozuelas;
que no tardó en visitarle
solícita la maestra
por ver si huesos soldaban
en costillas y en las piernas.
Como sin querer la cosa
con sonrisa zalamera
preguntole de pasada
"¿cómo fue la cosa aquella
del Parnaso y de las diosas?
No es mi memoria muy buena..."
Recuperado su cuerpo,
restablecidas sus fuerzas,
echose el muchacho al ruedo
sin temor, en sus capeas,
de hablar de puestas de sol
al manejar la muleta,
y usaba de banderillas
que eran danzas de sirena
entrando luego a matar
con murmullos de marea.
Y mostrose el pleonasmo
de eficacia tan certera
que en metáfora logró
cientos de rabos y orejas;
si hipérbaton se percibe
cuando el romance echa cuentas
se debe probablemente
a que todo se nos pega.
La cuestión es que el zagal
tan extensa dejó herencia
que en tiempo realmente breve
visto desde las estrellas
que son las que, no eslabones
observan, sino cadenas,
un nuevo Rafaelillo
( pero el mismo, si es sincera
la lectura del romance
y de la idea que encierra)
hallóse un día sentado
ante un único dilema:
¿soneto, u octava rima
romance, o una espinela?
Y, eso sí, velar ahora
por la pretendida ofensa
que de siempre provocó
en nuestro planeta Tierra
al que palizas pegaba
la expresión libre. Si ajena.
Romance del aprendiz de poeta-III
Nadie fíe de un romance
cuando, torpe y embustero,
muestre vivir un poeta
feliz con su duro empeño.
Que si dio Rafaelillo
muestras en algún momento
de relajo en avatares
y continente sereno,
no había en él poesía
tan sólo escribía versos
con que atraer a las mozas
hasta su casa y su lecho
y allí ganar descendencia
por dar futuro al estro.
Y, cuando ya en Internet,
creyose listo y dispuesto
para, sin complicaciones,
extraer de su alma el fuego,
engañose, el aprendiz,
por bisoño y por mastuerzo,
que ser poeta es desgarro,
de sentimiento en encierro,
de libertad oprimida,
de eterno quiero y no puedo,
de si supiera diría...
pero eso lo supo luego.
Entró, inocente, en un foro
de grande y rancio abolengo
y tanta fue la alegría
del pobre y ruin mostrenco
al leer obnubilado
obra de poeta excelso,
que sus humores más bajos
a ironía dieron juego.
Sin reparar en detalles,
puesto que estaba contento,
se permitió bromear
con un poeta muy puesto
casualmente un gran amigo
de quien del foro era dueño.
Lo expulsaron sin mostrar
demasiados miramientos
tachándole de cazurro,
antipoeta y grosero.
Su duro peregrinaje
continuó, ya algo molesto,
hasta llegar a un lugar
todo dulce y caramelo
Le acogieron con amor
y pensó esto es el cielo
Hasta que casi enseguida
sin ir ni venir a cuento
carta de administradora
llevó a su buzón el viento
explicándole que el plagio
no era bien visto, por feo,
y exigiendo, en consecuencia,
demostrable fundamento
de la indudable autoría
de sus escritos y versos.
Su alegato de respuesta
protestando y defendiendo
que demostrar la inocencia
no lo exige un juez con seso,
inútiles resultaron
más bien recibió el lamento
de aquella administradora
que ante su respuesta en verso
sugirió que se tomaba
su autoridad a cachondeo.
En vista del panorama
Rafaelillo hizo un gesto
con un brazo sobre el otro
y se marchó a tomar viento.
Zaherido, pesaroso,
sangrando en su fuero interno
repitiose el aprendiz
poeta me están haciendo
que llorar es mi destino,
rezumar pena por dentro,
no se puede pues negar
que estoy haciendo progresos,
muy pronto tal vez ya cante
desamores, desencuentros,
soledad, lamentaciones,
caos en el firmamento,
protestas del yo ante un mundo
que ni me entiende ni entiendo.
Un poco le consolaron
tan alegres pensamientos
y decidióse a mostrar
que la vida es un infierno
Encontrándose animado
y en busca de un foro nuevo,
un amigo le pidió
poema para un entierro,
una especie de oración
con que despedir al muerto
(que no entendía el latín)
en castellano y con versos.
Él no se supo zafar
de compromiso tan serio;
requirió ciertos detalles
del difunto caballero
a los que hacer alusión
al menos, en el sepelio.
Su amigo le confesó
que no siendo, él mismo, deudo
fuera mejor visitar
la viuda, Doña Consuelo
de Zárate y Armendía
señora de Marmoleño.
Llegados son los tres folios
de modo que aquí lo dejo,
que en escribiendo romance
o jugando al siete y medio
es mal asunto ignorar
si me paso o si no llego.
Romance del aprendiz de poeta -IV
Y era doña Consuelo
de Zárate y Armendía
no sólo una gran señora
muy bien educada y fina,
además mostró su agrado
por versos y poesías.
Recibió a Rafaelillo
amable, dulce y sin prisa,
deseosa de ayudar
a la del vate porfía.
Preguntóle el aprendiz
del talante que hubo en vida
el que no iba a renovar
ya más la tarjeta visa,
¿Era tierno, generoso,
desprendido, o egoísta?
¿Era aficionado al fútbol?
¿Qué opinaba, de la Cía?
Haced, señora, un esbozo,
dibujadme por encima
esas peculiaridades
que a vos hicieron su amiga,
compañera, amante esposa,
hasta el final de sus días.
Respondió doña Consuelo
con voz dulce y comedida
¿sabéis que sois un buen mozo?
Y dijo Rafaelillo
Señora, la poesía...
Pero ella continuó
quitaos esa camisa
Y farfulló el aprendiz
Mi señora, por mi vida...
La mía no me interesa
contestó la muy ladina
si no venís a mi cama
a hacerme una metonimia
¿metonimia, me decís?
Metonimia, que consiga
haciendo de causa efecto
que mi alma agradecida
quede, por primera vez,
a ese asqueroso machista
que en el féretro descansa,
dándome la alternativa
al quitarse al fin de en medio,
de conocer la caricia
de tan hermoso gañán
y alegrar la vida mía
pudiendo al fin bendecir
de mi muerto la alegría
¿quizá en metáfora habláis?
En metáfora, o en rima,
metadentro, o verso libre,
creedme cuando yo os diga
que en las crónicas de cuernos
no hubo ni habrá cabida
a tan enormes adornos
en una frente tan fría,
sois señora, portadora,
no temáis no tengo el sida,
no me entendéis, dulce dama
portadora de latina
sangre, fría y ardiente
según sea la premisa
Romance del aprendiz de poeta- V
Rafael recuperó
lo más rápido que pudo
sus fuerzas de los consuelos
que la Consuelo le impuso,
comió tres yemas de huevo
y otros tantos huevos duros
Cuando, menos encorvados
su espalda y su cuerpo enjuto,
restableciose la calma,
acordose del difunto,
y dijo descanse en paz
pues que vivo no los tuvo
ni paz, ni descanso breve,
aunque sí consuelos, muchos.
Llegó a entrever el muchacho
un paralelismo oscuro
entre su falta de fuerzas
por de consuelos abuso,
y el melancólico estado
que por ser poeta hubo;
Razonó así el aprendiz:
Ni el primero ni el segundo
de los lances amorosos
me hubiera llevado al punto
cercano a la inanición
en que hoy mi cuerpo estuvo,
es posible que el tercero
o, aún más el cuarto, puso
las cosas más complicadas
y más jodido el asunto.
Dejar que llegase el quinto
ya no fue sano, seguro.
Respecto a los dos finales...
considero que hice el burro.
Es que hay que ver, con Consuelo:
admite coma, no punto.
Pero bueno, ¿no será
el sistema que yo uso
en versos, poemas, leches,
en cierto modo, presumo,
de temática pareja?
Veamos: si suelto uno
(ahora pienso en un poema)
y, terminado, lo oculto
con los archivos de word;
y me largo a por un zumo
de orujo donde mi hermano,
o me voy, fumando un puro,
a mirar barcos al puerto
¿no es probable que el asunto
tomase otro derrotero?
¿A que esto va a tener truco?
Puesto que en todos los foros
suele centrarse el consumo
en poetas y prosaicos
verseadores y alguno
que escribe su comentario,
organisáte, boludo.
(obsérvese : Rafael
algo en Argentina estuvo)
Versea, dijo a sí mismo,
que con eso, es bien seguro,
agotamiento no habrás;
poemas, más bien ni uno;
o en todo caso, si ocurre
que un día te sale un churro
que poema pareciese,
apúntate el mes en curso
suma luego nueve más
y, al llegar el nuevo turno,
acuérdate de Consuelo
y, si lo ves oportuno,
aguardas otro mes más
con versos secos, sin zumo.
En cuanto a los comentarios,
los precisos, que este mundo
de poetas sufridores
de escritores macanudos
que se sienten maltratados
hasta límites absurdos
por activa o por pasiva
por discrepo y por abundo
por acción, por omisión,
o por masoquismo puro,
en general aconseja
que te ciñas a lo tuyo,
y sólo después que el tiempo
muestre quien es cada uno
te atrevas a comentar.
Aquí ya salía humo
de un cerebro poco dado
al pensamiento profundo.
Agarró, Rafaelillo,
con la izquierda, que era zurdo,
el huevo que le quedaba
(de gallina, huevo duro)
y le pegó un buen mordisco
"Es por si mañana ayuno,
o por si quiere Consuelo
otro poema al difunto"
Romance del aprendiz de poeta-VI
Después de estos avatares
el ánimo algo cansado
sugirió a Rafaelillo
que tal vez fuera sensato
uno de esos viajes
en que cultura buscando
procuraran, casualmente,
amores más temperados
que el huracán conocido
( y sus huevos se agotaron)
de finas y dulces viudas,
de consuelos consolando.
Habláronle bien de Francia
en cuanto al culto legado
y en Italia, le dijeron,
hay amor cada dos pasos.
Aun no estando muy seguro
(aun en su interior dudando)
llególe por mensajero
-de Marmoleño un criado-
aviso de un Armendía,
del finado primo hermano,
que de grave enfermedad
se encontraba agonizando.
Diminuta la maleta
su peso siendo liviano
Rafael, cagando leches,
llegó a la estación del Talgo.
A la altura de Narbonne
respiró más aliviado.
Gozose con los viñedos
en unos verdes tan latos
que hasta del tren semejaban
convertir en lento el paso.
Monótono traqueteo
la tarde ya declinando
infundió en Rafaelillo
cierta modorra, y al rato
en el mundo de los sueños
se encontraba ya instalado.
Y no supo, al despertar,
si eran del sueño los faros
que tan cerca le miraban
con sonrisa de azul claro
Aseguró estar despierto
con un pellizco en un brazo
y observando la hermosura
de aquella nariz y labios
de aquel cuellito de cisne
de aquel cuerpo que espigado
desde trigueña melena
hasta piernas de alabastro
al pecado le invitaban
aunque hubiera sido un santo,
dedujo muy hábilmente
"este tren se ha desviado
debió acercarse a los Alpes
mientras yo estaba soñando
y tal vez por un despiste
ha llegado a Como, el lago;
que esto ha de ser Italia,
yo ya estoy enamorado"
De su confusión de mapas
salió pronto, sin embargo,
al saludarle la diosa
-bon suag, pog un acasó
¿es que tu eges espagnol?
-Soy tal, contestó el muchacho,
pero si fuera tu gusto
yo me hiciera hasta ucraniano
-Pejo ucjaniano, poj qué?
Romance del aprendiz de poeta- VII
Rafaelillo y Monique
(es el nombre de la gala)
en el barrio de Monmartre
buscaron una posada
donde dejar las maletas
y, después, libres las alas,
pasearse por Pigalle,
ir a la escalera larga
de las luces que Alekan
con cristalitos llenara
y al brillo de una farola
mil luciérnagas brillaban.
Bajaron más tarde al Sena
donde iluminadas barcas
pasaban bajo los puentes,
y Monique, enamorada
de Lutecia, de París,
de las Viviendas Baratas,
de las Arcadas del Lido,
Plaza de los Patriarcas,
del perfume que en la noche
el aire les regalaba
no pudiendo en su interior
guardar pasivas sus ansias
a Rafael mon amoug
le susurró en la bajada
saliendo del Sacre Coeur
que ofrecía escalinata.
Y él, que a estas alturas,
el cansancio ya notaba
contestó – oye, y ¿qué tal
si nos vamos a la cama?
-Pog Dios, estos espagnolés,
de sangje calienté y bgavá:
soló desig mon amoug...
-Espera un momento, guapa,
yo lo único que he dicho...
- No impogta pas, tío cachás,
que también tú a mí me gustás.
-En fin, está bien, tú mandas...
concedió Rafaelillo
al que en cuestiones de faldas
aprendizajes recientes
claramente demostraban
ser inútil discutir
con mujer encaprichada
tanto menos si la moza
era tan linda y tan maja
como la hermosa Monique
"Calculo que con el alba
quizá agarre un sueñecito,
y , si no, por la mañana"
Abrazados caminaban
en la noche parisina
caminito a la posada.
Y pasole al aprendiz
la idea un tanto pardala
de su afición rimadora
ser una inútil batalla
si él, tanto amor compartiendo
por fin con una muchacha,
no la sorprendía, al menos,
con romántica balada.
Y empezó : - ¿sabes, Monique?
Si en la naciente mañana,
porque así quieran los Hados
viene a buscarme la Parca
yo iré con ella feliz
que, siendo tu piel tan blanca...
- Atande, no es pas amablé-
cortó Monique irritada-
¡¡¡que antés aún de acostagnós
hables de igte con la Pacá...!!!
Bisajjos, los espagnoles,
sabía de vuestja famá...
si tu quieges piel mogená
y tu novia es bjonseada
ves con ella maintenant
y no espeges a magnaná.
Le arreó tal bofetón
que la piel, morena o blanca,
volviose en una mejilla
entre rojiza y morada.
Luego se marchó corriendo
pero él la oyó que lloraba.
Viendo incrédulo el zagal
tan absurdo y triste drama
alcanzó a gritar Monique
a la figura que su alma
se negaba a despedir.
La noche se la tragaba
Y Rafaelillo cantó
sin que saliera palabra
a lo mágico del río,
a la noche iluminada,
a la barca bajo el puente
a luciérnagas y ranas.
Y lo hacía de esta guisa:
"Clave el destino una daga
en el mi pecho mezquino
si vuelvo a cantar balada
a mujer a la que ame
sea francesa, italiana,
de Algodonales, de Ibros,
o bien de las Alpujarras
Versos haré, desde ahora,
sin contenido y sin alma
que no quiero del poeta
vida yo tan desgraciada."
Se encaminó a la estación
esperando con el alba
encontrar plaza en un tren
que lo llevara a su casa.
Y así muestra este romance
-mal se cantó si no enseña-
que no hay empeño más torpe
que el empeño del poeta
si quiere, como el pintor,
exponer, como una afrenta
de colores, de palabras,
de rimas, de verso libre,
de pincel o de paleta,
en este mundo traidor
aquello que su alma sienta.
Muestre que, con el lenguaje,
si se quiere...pues se juega,
pero deje el sentimiento,
del juego, tan poco cerca
que no pueda ser herido
cuando el lector lo interpreta.
Cuando el sentimiento es recio
y ya nada lo lacera,
no se mudó sólo el riesgo,
algo más cambió la senda:
camina un verseador
que no pudo ser poeta.