Cuatro pasos
Gatea decidido hasta una silla
sus brazos tanteando la utilizan
las piernas al final protagonizan
un torpe tambaleo, maravilla
de la mujer que espera, ahí delante.
Incitado por su madre, ya expectante,
abandona el apoyo de las manos
y mira hacia los brazos maternales
que se alargan esperándole a su altura
y le invitan a que empiece la aventura
de superar oposiciones materiales
rueda eterna de todos los humanos.
Su cara es, toda ella, una sonrisa
al mismo tiempo, cómplice y traviesa
comienza andar hacia dulce promesa
de brazos que le esperan, tiene prisa
por gozar el evento divertido
por ser de nuevo lo que siempre ha sido
así nació: energía confiada,
convulsión que llegó desde la nada,
y de la nada avanza hacia la vida
Sabe que su alegría es compartida
cuatro pasos lanzados e inseguros
le hacen caer en brazos conocidos
brazos de casi niña , inmaduros,
pero que a él han dejado establecido
un puente firme y sólido hacia el mundo.
Cuatro pasos, un éxito rotundo
y más que suficiente; el planeta
sigue girando sin ninguna meta
excepto conseguir que cuatro pasos
nos hagan olvidar otros fracasos
de quienes sueñan con cambiar el mundo.