Amores espirituales



Tanto quise saber que, si me amabas,
era a mí, no a mi fama o mi dinero,
ni a mi cuerpo, que sé perecedero,
ni bellezas que sé del tiempo esclavas

tanto quise esforzarme en ese empeño
(que ames lo que soy, no los barnices)
que luché en deshacerme de matices
engañosos : que entraras en mi sueño,

pues amar algo en mí que sea cierto
no es amar lo que ve cualquier mortal
sino aquello que vive cuando he muerto

Saliendo de mi sueño, ya despierto,
te veo disfrutar con un zagal
que escoge, como tú, lo terrenal...